Hablamos de la figura del gran desconocido, el Espíritu Santo, la tercera persona de la Santísima Trinidad. Si queremos conocer bien la maravilla de la vida cristiana, es necesario que hablemos sobre el Espíritu Santo. Toda la obra de Jesucristo sería inútil para nosotros si no se hubiera culminado en Pentecostés. Además, al recibir el Espíritu Santo, se inicia la vida cristiana. Desde el Antiguo Testamento, Dios había prometido su Espíritu al pueblo judío, y ahora vemos a Jesús como fuente del Espirítu Santo para los hombres. Contemplamos hoy el misterio del Espíritu Santo y el papel íntimo e importantísimo que desempeña en la vida cristiana.