"Vivimos, querámoslo o no, en un orden inmerso en lo sobrenatural, si no es lo sobrenatural de Dios, será lo sobrenatural invertido del Diablo, que siempre busca subvertir la obra de Dios: Dios crea el ser, el Diablo quiere "la nadificación del ser" y efectuar la inversión de los trascendentales del ser, por ej., en vez de que las cosas irradien belleza –reflejo de la infinta Belleza, que es Dios– buscará que irradien fealdad."