“Santo Tomás de Aquino, dice que la familia es como un útero espiritual1, en una comparación muy hermosa: así como todos nosotros hemos necesitado del útero físico de nuestra madre para allí comenzar a existir, recibir alimento, cariño, desarrollarnos y luego poder ver la "luz del día", por decirlo de alguna manera; de modo semejante todo hombre necesita de ese segundo útero o útero espiritual que es la familia porque es el lugar natural donde el hombre, la mujer, el niño se siente protegido, es ayudado, es educado, es amado, se le enseña a hacer el bien, evitar el mal, se le enseña la práctica de todas las virtudes que son finalmente las que hacen al hombre auténticamente hombre.”