El tema de los difuntos a lo mejor no es politicamente muy correcto. La verdad es que se mantiene la costumbre, en cualquier tierra de tradición cristiana, de honrarlos, llevando flores al cementerio o guardando reliquias de nuestros queridos difuntos. Todavía los tenemos muy presentes en la sociedad en general, pero especialmente en la Iglesia porque estamos todos los bautizados unidos en una sola comunidad, sea en la Iglesia triunfante, purgante, o militante. Nos da fuerzas saber que la muerte no es el final y que no estamos solos nunca. El gran reto que tenemos los cristianos es no volver la espalda a los difuntos porque forman parte de nuestra familia humana y sobrenatural.