Hablamos con la Hermana Carmen Reyes de México, una religiosa alegre y enamorada de Cristo. Siempre se consideraba una chica muy moderna y extrovertida. Dice que ahora que sigue igual que antes de hacerse religiosa, pero que Dios va purificándola y modelándola como Él la quiere. Con 15 años asistió a un retiro de Pascua para jóvenes, donde conoció por primera vez a un Cristo que se interesaba por entrar en su vida, a un Cristo cercano. Fue creciendo en su relación de intimidad con Dios y asistió a otro retiro con objeto de discernir su llamada más profundamente. Allí el Señor comenzó a seducir su corazón. Después de tres años de discernimiento, encontró la comunidad a la que el Señor la llamaba, que se dedica prioritariamente a asistir casas para niños de familias rotas y a ayudar a la gente de las periferias de la ciudad de México.